Hace poco, meditaba sobre un problema particular de nuestra época, el titulo de éste articulo es justo sobre la insoportable sensación del existir y no estar a gusto. Cientos de veces he visto personas que no están a gusto con la vida que tienen, con las decisiones que toman, con el sexo o género con el cual nacieron o no se identifican, con los apellidos que les tocaron, con el nombre que les pusieron.
En fin, no estamos a gusto con nada y la sociedad apremia aquello de lo "insoportable". ¿Tu existencia es insoportable? No te preocupes, siempre se puede cambiar a otra cosa que sea totalmente distinta. ¿Saben qué es lo complejo? Que incluso eso por lo que "cambias" puede que tampoco te haga feliz. Tenemos un problema tan grande con el tema de la "autoaceptación". Por un lado el extremo del "Toxic Wellness" que tampoco es saludable y por el otro lado tenemos las personas que no soportan los detalles de su existencia que no les gustan y existen miles de especialistas dispuestos a cambiarlo para tu agrado.
Las cirugías estéticas no han visto su mejor momento sino hasta después del 2000, cuando nacieron impresionantes métodos para poner implantes, cambiar de sexo e incluso someter el cuerpo a tratamientos hormonales para eliminar el bello corporal o la testosterona. El biohacking entonces adquirió un poder inmenso en el cambio de sexo y claro, muchas personas se vieron beneficiadas por ésto y no me refiero especificamente a los usuarios sino a quien monetizó tal negocio, los cirujanos plásticos y algunos endocrinologos.
¿A costa de qué? Cáncer, rechazo de ciertos implantes, algunos fallecimientos por anestesias y procedimientos peligrosos pero las personas están dispuestas a eso. No digo que antes no hubiera casos que lo requirieran, pero hoy es más facil conocer a alguien que ya se hizo una cirugía plástica que a alguien que no. A alguien que se hizo el "botox" o se puso hilos de oro o cualquier otra cosa que se inventan ahora para evitar el proceso del envejecimiento.
El tema del autoestima y la aceptación va más allá solo de la apariencia física y es que no valoramos lo que tenemos o simplemente estamos tan acostumbrados a lo que tenemos que ni siquiera sabemos su valor. Observaba un documental de paises pobres, donde viven con tan solo 3 dolares al mes, sí al mes. Lugares donde no tienen luz, donde no tienen gas o no tienen alimento. ¿Sabías que en Cuba, las personas a veces no pueden acceder a algo tán básico como el Pan? Quizá menciones, bueno no es mi problema que los Cubanos vivan así y quizá tengas razón, pero... ¿No ves lo que tienes? Ahí, en tu refrigerador, en tu habitación, o simplemente al encender la luz? Gozamos de tantas cosas que sí son privilegios.
Hoy pensamos que privilegiado es quien puede pagarse la cirugía estética y cambiar su imagen con unos miles de dolares. Que es privilegiado quien puede tener un coche último modelo y la suscripción carísima al gimnasio. Privilegio es estar aquí, respirar, tener piernas para movernos, tener voz para poder opinar, privilegio es gozar de salud y no tener una enfermedad que te está acabando. Pero nada de esto valoramos hasta que lo perdemos. Alguna vez una paciente con Cáncer me lo decía, "Yo era muy tacaña hasta que el cáncer me enseñó que no hay ahorros que soporten un Cáncer".
Me impresiona que mientras unos, no soportan su existencia simplemente porque no les gusta su sexo, género, apellidos, apariencia, su nariz, sus lonjitas, otros solo quisieran existir sin estar enfermos, otros quisieran solo poder caminar o solo poder salir sin sentir que mueren al respirar.
Piénsalo, valora lo que tienes y aprecia que eso que eres, eres un milagro solo por poder haber sobrevivido una pandemia, sismos, enfermedades, simplemente por vivir en éste momento ya eres un milagro.
Ojalá éste texto te haga reflexionar un poco.
Hasta pronto.

Comentarios
Publicar un comentario